LLAMADO EFICAZ

"Todo lo que el Padre ma da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le hecho fuera" (Jn.6:37)

sábado, 15 de mayo de 2010

George F. Haendel



George F. Haendel no fue predicador, teólogo o misionero. Fue músico. Quizás sea el músico cristiano protestante más grande de todos los tiempos.


Nació el 23 de febrero de 1685, en Halle, Alemania y falleció el 14 de abril de 1759, en Londres, Inglaterra.Su lugar figura y su obra trascendieron de tal manera, que su arte, en particular el Oratorio El Mesías ha pasado a ser patrimonio de la humanidad, más allá de la inspiración cristiana que llevó a la obra.


Nacido en Alemania, Haendel se naturalizó inglés a los 42 años.No hubo antecedentes relacionados con la música en su familia, pero el talento del niño hizo que estudiara con Zachow, con quien se convirtió en organista e intérprete de clave, además de ejecutar el violín y el oboe.


Emprendió varios viajes y conoció a destacados compositores. Su fama creció inestimablemente hacia 1715, pero quince años después, cayó en el olvido.


Nacido en el mismo año que Johann Sebastian Bach, George Frideric Haendel alcanzó la misma estatura musical que Bach, pero se destacó al otro lado del Canal de la Mancha.


Su padre no deseaba que él perdiese el tiempo con la música; quería decir: "Mi hijo, el abogado..." Pero el talento del pequeño George ya se destacaba tanto a los siete años que los amigos y la familia presionaron al padre con el fin de que permitiese que el niño recibiera lecciones de música. Hacia los once años tocaba el oboe, el violín, el órgano y el clavicordio.


En 1710, después de pasar cuatro años en Italia, donde se representaran dos de sus óperas, fufe designado maestro de coro del Elector de Hanover. Poco después se le dio permiso para viajar y fue a Londres, donde escribió una ópera que alcanzó un gran éxito y se quedó a vivir allí durante un tiempo; pero su conciencia le obligó a regresar a Alemania.Volvió a Londres en 1712 y compuso la Oda al cumpleaños de la reina, y por esa obra la reina Ana le concedió un generoso estipendio anual.


Esta vez su conciencia no le indujo a salir de Inglaterra, incluso anglificó su nombre, que antes era Georg Friedrich Haendel. Introdujo la ópera italiana en Inglaterra, y cuando el público se cansó de escuchar lenguaje extranjero, pasó a la composición de "oratorios" -dramas bíblicos para solistas, coro y orquesta, sin escenografía ni trajes- cantados en inglés.


Cuando falleció la reina y el Elector, que era el anterior empleador de Haendel, se convirtió en Jorge I de Inglaterra, las relaciones fueron un tanto tensas hasta que el músico compuso la Música acuática para un festival en el río Támesis. Al rey la obra le complació tanto que perdonó al compositor por haber salido de Alemania. Para celebrarlo, Haendel creó la Música para los fuegos artificiales regios, que consolidó su posición. Recibió un sueldo de la Corte británica por el resto de su vida.


A semejanza de Bach, Haendel también perdió la vista seis años antes de su muerte, y en su caso también el discutible doctor John Taylor lo operó de cataratas (sin éxito). Pero continuó ejecutando hasta el final de sus días.


La última aparición pública de Haendel fue para dirigir una representación de El Mesías, su composición más grande, escrita milagrosamente en sólo tres semanas. Cuando el coro empezó a cantar el Aleluya, el rey se puso de pie en señal de respeto. Por supuesto, todo el resto del público hizo lo mismo. Así, se ha convertido en tradición que todos se pongan de pie mientras se ejecuta este himno.


Maestro sin par del "oratorio", la música de Haendel ahora se escucha principalmente en las iglesias y en los recitales de música de cámara. Sus piezas más famosas son el Largo de la ópera Jerjes, el himno La alegría del mundo y el inmortal Mesías.

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