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"Todo lo que el Padre ma da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le hecho fuera" (Jn.6:37)

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sábado, 3 de agosto de 2013

Revelación General

La Revelación General
Ronald Hanko

«Revelación general» es el término más usado para referirse a Dios haciéndose conocido en la creación, la conciencia y la historia. El término se usa en distinción de la «revelación especial», la revelación salvadora de Dios dada por Jesucristo en las Escrituras.

La Escritura se refiere a la revelación general en varios textos, pero más claramente en Romanos 1:18-32. Ese pasaje habla de Dios haciéndose conocido en las cosas de la creación (vv. 20,25) y en la conciencia del hombre (v. 19, les es manifiesto).

Sin embargo, la revelación general no tiene ningún poder salvador. Ni siquiera es un tipo de gracia, aunque algunos hablan de ella como una llamada «gracia común». Al contrario, como Romanos 1 deja tan claro, esta revelación general es una revelación de la ira de Dios y sólo sirve para dejar sin excusa a los impíos. (vv. 18,20).

Ciertamente, pues, la revelación general no proporciona otra forma de salvación. La idea que los impíos puedan ser salvos por una respuesta moral a esta revelación general no se funda en las Escrituras y es sólo una forma más de salvación por obras y de humanismo religioso.
Esta idea que la revelación general tenga valor salvador es plenamente contradicho en el mismo capítulo de Romanos 1. Los impíos no ven las «cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad» (Romanos 1:20). También hay un aspecto interno de esta manifestación de Dios. El versículo 19 dice que lo que se conoce de Dios «les» es manifiesto.

Esto tiene implicaciones importantes. La manifestación de Dios en las cosas hechas es la razón por la cual nadie podrá decir que no haya conocido a Dios. Para Romanos 1, no hay tal cosa como ateo. Por eso, los impíos que ni siquiera oyeron el evangelio podrán ser y serán condenados en el día del juicio como resultado de esta manifestación.

No obstante, el único resultado de esta manifestación de Dios para los impíos es que rechazan glorificar a Dios, siguen siendo desagradecidos y cambian la gloria de Dios que les es manifiesta en imágenes de cosas corruptibles (vv. 21-25).

Dicho de manera simple, eso significa que la idolatría de los impíos no es una búsqueda ni aún débil de hallar a Dios, sino es una desviación del verdadero Dios, a quien sí conocen.

No están, según Romanos 1, buscando la verdad, sino ocultándola (v. 25). Sus filosofías y religiones no representan un pequeño principio de verdad o amor de verdad, sino verdad rechazada y convertida en mentiras. Para confirmar esto, la Escritura hace claro que la salvación viene sólo por la predicación del evangelio (Rom. 1:16 y 10:14, 17 y 1 Cor. 1:18, 21). Ahí y sólo ahí, Cristo se revela como el propio poder y sabiduría de Dios para salvación, tanto que sin el evangelio normalmente no hay esperanza de la salvación.

Así pues, la revelación general sólo sirve para aumentar la culpa de los que no oyen ni creen el evangelio. Enseñar otra cosa es negar la sangre de Jesucristo y su obediencia perfecta como la única moda de salvación y es difamar a él y a su cruz.

Tomado del libro Doctrine According to Godliness por Ronald Hanko
Traducido por Brent DeJong
Título en inglés: General Revelation

La Revelación

La Revelación
Ronald Hanko

Una de las obras más maravillosas de Dios es su revelación a nosotros. El mismo hecho de revelarse a sí mismo es una obra grande y maravillosa. Se es suficiente para sí, y no tiene necesidad de nadie ni nada fuera de sí mismo, y aún elige revelarse en todas las obras de sus manos.
Aun más maravilloso es el hecho que Dios se revela a sí mismo a nosotros. Somos sólo criaturas, la obra de sus manos, menos que polvo ante él. Él es el Todopoderoso, el infinito y eterno Dios, a quien no se puede comprender. Y aún así hace notorio a sí y a su gloria para con nosotros.

Especialmente cuando nos acordamos que él es, según 1 Timoteo 6:16, quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, puro Espíritu y perpetuamente invisible ante nuestros ojos, nos damos cuenta de que la revelación es milagro. Que él quien es tan grande hablaría en un idioma humano y en una manera que aún los más simples de nosotros puede entender es casi increíble. Calvino hablaba de Dios «bulbuceándonos» como un padre bulbucea a su hijo pequeño. Éste es el milagro de la revelación.

Claro, una parte de ese milagro es que Dios se hace conocido a pecadores quienes han cerrado sus mentes y corazones a él. En esto vemos la conexión entre el milagro de revelación y el milagro de gracia y nos damos cuenta de que la revelación tiene su último fin en la salvación del pueblo de Dios.
Esto nos trae al hecho que hay medios diferentes en que Dios se revela. La Confesión Belga de la Fe, siguiendo Salmo 19, habla de dos medios, la creación y la Escritura (artículo 2), pero hay otros medios también. Dios también se revela por la historia en la conciencia de todo hombre y en el Antiguo Testamento directamente por sueños, visiones, ángeles y otros medios.

La revelación de Dios en la creación se describe en el 2º artículo de la Confesión Belga como un «hermoso libro». Tal como la obra de un maestro pintor o escultor revela algo del artista, así también las obras de Dios revelan algo de él. No obstante, la revelación, incluso la revelación de Dios en la historia y en la conciencia del hombre, es un libro aterrador para el pecador no salvo. El pecador no salvo puede leer en esta revelación nada más que ira y juicio, y por eso corrompe esa revelación y la repudia (Rom 1:25).

Sólo en las Escrituras Dios se revela por Jesucristo como Salvador de su pueblo. Por eso pensamos especialmente en las Escrituras cuando pensamos en la revelación.
Habiendo conocido a Dios por las Escrituras, también podemos aprovecharnos de la revelación de Dios en la creación y la historia. Como sugirió Calvino, las Escrituras son los anteojos por los cuales podemos leer en la creación algo del amor y de la gracia de Dios. La Escritura nos enseña a ver en los amaneceres y en los lirios, en las simientes y en las montañas, evidencia del gran Dios de nuestra salvación y de su gracia.

Aprendamos a leer este «hermoso libro» de la creación, pero no nos olvidemos del libro más importante, la Palabra de Dios en las Escrituras. Ahí aprendemos a conocer a aquel que tan misericordiosamente se nos reveló a sí mismo a nosotros en su Hijo.

Tomado de Doctrine According to Godliness por Ronald Hanko, pp. 7-8.
Traducido por Brent DeJong
Título en inglés: Revelation

martes, 15 de noviembre de 2011

AUTORIDAD ESCRITURAL vs. SEDUCCIÓN ESPIRITUAL

En un vertiginoso y trascendental flujo que está conduciendo a muchas congregaciones hacia lo animista, gnosticismo, esoterismo y ni que hablar de la pretensión de una única religión mundial, utilizando artimañas, como el ecumenismo y toda clase de estratagemas de vientos de nuevas doctrinas que fácilmente se introducen en las iglesias locales, donde sus líderes, los cuales o no tienen la preparación teológica adecuada, o sus propias concupiscencias, tales como la FAMA, AVARICIA, CODICIA, y el utilizar el evangelio como trampolín a la riquezas. Estos no miden consecuencias, como lo estamos viendo en los noticieros como el “ evangelio de Judas Iscariote”, ya en el siglo 2, Irineo uno de los llamados Padres de la Iglesia, luchaba y comentaba en sus escritos sobre la falsedad de este escrito que en su original estaba escrito en Griego, pero màs adelante fue trascrito al Còpto, como tambien Epifànio en en siglo 5 basàndose en Irineo desaprobaron ambos tal pretensiòn de ese falso escrito, ya que por tràs èl estaban los Gnòsticos.

Tal pretensión con tal de lograr sus oscuros propòsitos, no se dan cuenta del mal que estàn haciendo y colocando sus cabezas en el picadero eternal. Estàn permitiendo que el YO, la VISION, la EXPERIENCIA,y ni que hablar de las REVELACIONES, sean o por lo menos pretendan estar por encima de la AUTORIDAD ESCRITURAL.

Es lamentable el daño espiritual y emocional que ocasionan en muchas personas, matrimonios y familias enteras, hacièndoles copartìcipes de sus iniquidades.

En antaño nos jactàbamos de los animistas, hoy lo vemos en templos que deberìan tener el propòsito de anunciar la buenas nuevas de salvaciòn y no darle la preminencia al Inìcuo durante los cultos. Pero la seducciòn espiritual no se deja por menos permitiendo que cosas

por las cuales Pablo, Pedro lucharon denodadamente al igual que muchos de los asì llamados Padres de la Iglesia, como antes mencionàramos, se permita que este flagelo se introduzca en el culto al Señor de señores so mera excusa del modernismo actual.

Pero se olvidan que primero el pregonero debe tener caràcter y no colocar sus talentos por encima de este, ejemplos por citar algunos, Noê, Job, Daniel, Josè, etc, tuvieron caràcter firme en sus decisiones, jamàs permitieron que sus talentos eclipsaran el caràcter que Dios les habìa dado, entendemos por cierto que el talento tambièn lo diò el Señor, pero como dice el dicho criollo “ no podemos poner la carreta delante de los bueyes “ y eso se cumple en las escrituras, cuando aquellos dicen como dijera Calvino “ Cuidado con aquellos que dicen solo el Espìritu el Espìritu y no dicen la Palabra la Palabra “, jamàs el Espìritu Santo va contradecir a la Palabra ya que fue èl que la inspirò.

Mi oraciòn es a la reflexiòn sincera, aquellos que se dicen siervos del Señor Jesu Cristo y estàn jugando con sus cabezas, mucho cuidado.